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Cartas con un drogadicto ya muerto V
MensajePublicado: Vie Nov 01, 2019 9:17 am Responder citando
Antonio García Fuentes
Escritor y filósofo
Escritor y filósofo

Registrado: 07 Sep 2008
Mensajes: 3480




Cartas con un drogadicto ya muerto V

Continua relatando el drogadicto: “Llegado ese terrible estado o momento de nuestra ya condenada vida... tenemos sobre nosotros (en nuestro cerebro) a un “robot” incansable, puesto que una vez que éstas células, están más de treinta horas sin recibir “su ración de droga”, vuelven o “despiertan” a su estado original, que es el de receptoras del dolor (del tipo que sea, puesto que puede ser físico o psíquico) y ello, para el individuo ya con dependencia de la droga, significa entrar en “el mono” (síndrome de abstinencia)... y he padecido tantos “monos”, que aún hoy... recordándolo... se me eriza el cabello y siento una sensación horrible sólo al recordar aquellos”.
Los primeros síntomas “del mono”, comienzan con una paulatina aceleración nerviosa. De tu mente desaparecen todo tipo de ideas; tan sólo te queda una fija... el dolor y el malestar, irá en aumento constante; sin embargo con una sóla dosis, desaparecerá dicho estado; por ello ese es tu único pensamiento o idea, o sea... CONSEGUIR LA DOSIS.
Ese pensamiento te martillea y martiriza constantemente, causándote un daño tan real, como el propiamente físico, que se está sufriendo a la par. Punzantes dolores en la espalda, las piernas soportan nuestro propio peso, pero multiplicado por tres, en un dolor insufrible; el frío y el calor corporal, se suceden sin fundamento alguno para ti; no encontrando pues, la manera de estabilizarlo; el sudor se sucede de continuo, sudor frío o caliente... con un olor tan particular y desagradable, que nunca jamás lo podrás olvidar... “litros de nauseabundo sudor te empapan a ti y cuanta ropa portes encima de tu atormentado cuerpo”.
El descontrol que se organiza en nuestros intestinos, no sabría como calificarlo; la diarrea va en aumento hasta extremos inconcebibles; tantas y tantas veces has de ir al baño, que llega el momento en que tan sólo expulsas agua o líquido, no sabría concretar ello... pero puedo jurar, que esa “agua”, quema... como si de un chorro de fuego se tratase. Imposible contener las lágrimas, ante este extraño y horrible dolor. Músculos completamente agarrotados y otras muchas y diferentes molestias, según cada cuerpo y su particular estado... ello se sucede durante cuatro interminables (“eternos”) días. A partir de ese punto, todos estos síntomas van decreciendo y acabarán por finalizar completamente, al cabo de once días más. Se me olvidaba decir que... hay que unir a todos éstos padecimientos, el atormentador que significa, el insomnio, el cual, puede perdurar... en aquellos que se deciden a abandonar el consumo... hasta cincuenta días, o sea... un horror. Pero todo se consigue si hay voluntad y yo (como muchos otros) conseguiríamos librarnos de la droga... “o las drogas”.
Quiero decir insistiendo, sobre “los monos”. Los “monos” se sufren, cuando quieres dejar de consumir, cuando te falta dinero para comprar la droga, cuando aun teniendo dinero no encuentras la droga por cuanto no la hay en el mercado; por otros diferentes motivos, o simplemente, que... la policía, te retenga los tres días que por ley tienen derecho hacerlo. En los calabozos policiales, se han sufrido “monos” espectaculares por su virulencia, agravándose sus síntomas, precisamente por el aislamiento a que eres sometido; personalmente he sufrido algunos y considero inhumano el proceder de “ciertas autoridades”, ya que es hacer sufrir gratuitamente a los detenidos que más bien son, retenidos. Hoy en día creo que las cosas se llevan de otra forma, de lo cual me alegro; estoy de acuerdo con la ley y con que se paguen las culpas debidamente juzgadas, pero abusos y sufrimientos gratuitos, no... de ninguna de las maneras.
La camaradería, que nos unía (me refiero al grupo antes referido)... fue desvaneciéndose a media que nuestra dependencia aumentaba. Amigos de “toda la vida”, peleaban por “unas tristes micras” de heroína; nos engañábamos los unos a los otros; ya nuestras vidas habían entrado en una espiral de mentiras, de fraudes y picarescas... ya el delito, rondaba por nuestras cabezas.
A partir del momento en que la dependencia es total, el drogadicto se individualiza, el ego despierta, en el esquema del individuo, lo que por otra parte es simplísimo... él está siempre el primero, él y su dosis, claro está. Es cierto que se asocia a otros individuos de su condición, pero con un claro objetivo, delinquir si preciso es, para encontrar el dinero con el cual comprar su droga (repito: “su droga”); estas asociaciones suelen terminar en el momento preciso en que... la dosis que necesita se encuentra en su mano.
Quisiera acabar éste cuarto relato, haciendo hincapié en una nueva reflexión: Si aceptamos como verdadero el que cada persona tiene su destino escrito de antemano, diríamos, que yo sufrí el mundo de las drogas, porque para ello estaba predestinado. Si esta teoría no nos convenciera, diría que la educación verdadera, junto al apoyo de los padres, sería crucial en aquel joven que por cualquier motivo viniera a éste mundo.
En mi caso particular, le confesaré que... si hubiese tenido otro tipo de padre; habría recurrido a él, en busca de ayuda, desde el primer momento en que comprendí que la heroína, “se me escapaba de las manos”; al no ser así... de los diecisiete años en que me vi (o viví) inmerso en este mundo de las drogas, los doce primeros, los sufrí sólo acompañado por el amor de mi (en aquella época) mujer y la impotencia de ella misma, por no saber como poder ayudarme”.
No deseo culpar a mis padres de lo que en cierta forma, fui el único responsable; sin embargo me reafirmo en lo anteriormente expuesto. El apoyo, junto al cariño de unos padres, llegará a ser el mejor programa de rehabilitación, aunque siempre, habrá excepciones... en que toda la voluntad y todo el amor paternos, serán insuficientes.
Espero comenzar un nuevo relato sobre algunos retazos de mi vida conyugal, aunque sólo sirva como homenaje al padecimiento de tantas y tanta... esposas y compañeras de hombres dominados por la heroína.

(Viernes 19 de enero de 2001)
(Firma y rúbrica)
**************************************
Nota: Transcrito de mi libro “AL INFIERNO A TRAVÉS DE LAS DROGAS: VIAJE DE IDA Y VUELTA. (Inédito: pero está en mi Web)
Antonio García Fuentes
(Escritor y filósofo)
www.jaen-ciudad.es (aquí mucho más)


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