El Parador El Parador

Tu lugar en la red...
login.php profile.php?mode=register faq.php memberlist.php search.php portal.php

Portal » Foros de discusión » Sala de debate político » Cine político Ir a página 1, 2, 3  Siguiente
Publicar nuevo tema  Responder al tema Ver tema anterior :: Ver tema siguiente 
Cine político
MensajePublicado: Lun Ene 05, 2009 2:23 pm Responder citando
Tibabao
Huésped de honor

Registrado: 06 Dic 2008
Mensajes: 2008




"300"

como "Apocalypto", la encontré muy sugerente acordándome de los momentos políticos que vivimos.

Trescientos soldados espartanos se alejaron de su pueblo, de su país, para combatir al invasor totalitario, mucho más numeroso. Apenas tenían esperanza en la victoria, pero la libertad para ellos no tenía mesa de negociación.

Defendían a sus compatriotas, pero éstos preferían la rendición, el pacto, pagar tributo al Dios-rey persa Jerjes, hablar de paz...

Soy consciente de que la película, como "Apocalypto", no pretende ser fiel reflejo de la historia -otras ciudades-estado enviaron soldados al valle de las Termópilas- sino una visión fantástica y libre de lo que pudo pasar en realidad.

Una metáfora de la leyenda y de la libertad.

"Eran los nuestros" por Arturo Pérez Reverte


"Todavía no he visto 300, la película de Zack Zinder sobre la batalla de las Termópilas. Pero he seguido con atención la polémica sobre la corrección o incorrección social del asunto, los pareceres encontrados sobre el supuesto retrato artero y malévolo de los orientales persas, y los tópicos sobre el honor y la gallardía de los occidentales espartanos. Ha sido interesante asistir a ese contraste de opiniones entre los partidarios de una visión tradicional del acontecimiento, la prohelénica y heroica, frente a la de quienes se expresan desde un enfoque más orientalista o menos eurocéntrico y lamentan que Jerjes y su gente todavía figuren en la Historia como los malos del episodio.

En el debate no han faltado, naturalmente, las alusiones a la crisis entre los valores de la democracia occidental y los que otras culturas sostienen, las alusiones al islam, etcétera. En el que podríamos llamar sector crítico frente a la versión transmitida por las fuentes clásicas, hay opiniones muy respetables, versiones de historiadores que, con el peso de su autoridad y con más o menos eficacia según el talento de cada cual, revisan tópicos, iluminan rincones oscuros, deshacen o cuestionan interpretaciones tradicionales; pero junto a ese análisis serio, académico, se ha dado también, como era de esperar en los tiempos que corren, una intensa agitación del gallinero mediático, empeñado en aplicar al año 480 antes de Cristo los habituales clichés de lo social o políticamente correcto. De manera que junto a ciertos finos analistas, intelectuales de pasta flora, eruditos cutres, tertulianos charlatanes y políticos analfabetos, sólo ha faltado alguien que denuncie a Leónidas y sus trescientos hoplitas ante el tribunal internacional de La Haya por militaristas y xenófobos. Que casi. De modo que van a permitirme, también, opinar al respecto. Eso sí: con un criterio contaminado por el hecho poco objetivo de haber leído en su momento –cada cual tiene sus taras– a Herodoto, a Diodoro de Sicilia y a Jenofonte. A lo mejor ése es mi problema. No hay nada mejor, lo admito, para la objetividad, la equidistancia y la corrección política que no haber leído nunca un puto libro.

A ver si lo resumo bien: eran los nuestros, imbéciles. Aunque siempre sea mentira lo de buenos y malos, lo de peones blancos y negros sobre el tablero de la Historia, lo que está claro, películas y paralelismos modernos aparte, es el color de los trescientos lacedemonios y los setecientos tespieos que libraron el último combate contra los doscientos mil persas que los envolvieron y aniquilaron en el paso de las Termópilas. Pese a su militarismo, a las crueles costumbres de su patria, a que los enemigos no eran afeminados o malvados, sino sólo gentes de otras tierras y otros puntos de vista, los soldados profesionales que peinaron con calma sus largos cabellos antes de colocarse encima treinta y cinco kilos de bronce y cerrar filas dispuestos a cenar en el Hades –Leónidas sólo llevó a los que tenían en Esparta hijos que conservaran la estirpe–, riñeron aquel día como fieras, hasta el último hombre, conscientes de que su hazaña era un canto a la libertad: la demostración suprema de lo que el ser humano, seguro de lo que defiende, puede y debe hacer antes que someterse.

Y claro que eran héroes. Da igual que los historiadores magnificaran su hazaña, o que los enemigos fuesen de una u otra manera. Lo que esos espartanos rudos y valientes defendieron bajo la nube de flechas persas –como bromeó uno de ellos, eso permitía pelear a la sombra–, no era el diálogo de civilizaciones, ni el buen rollito ni el pasteleo para salvar el pellejo poniendo el culo gratis. Enaltecidos por los clásicos o desmitificados por los investigadores modernos, lo indiscutible es que, con su sacrificio, salvaron una idea de la sociedad y del mundo opuesta a cualquier poder ajeno a la solidaridad y la razón. Al morir de pie, espada en mano, hicieron posible que, aun después de incendiada Atenas, en Salamina, Platea y Micala sobrevivieran Grecia, sus instituciones, sus filósofos, sus ideas y la palabra democracia. Con el tiempo, Leónidas y los suyos hicieron posible Europa, la Enciclopedia, la Revolución Francesa, los parlamentos occidentales, que mi hija salga a la calle sin velo y sin que le amputen el clítoris, que yo pueda escribir sin que me encarcelen o quemen, que ningún rey, sátrapa, tirano, imán, dictador, obispo o papa decida –al menos en teoría, que ya es algo– qué debo hacer con mi pensamiento y con mi vida. Por eso opino que, en ese aspecto, aquellos trescientos hombres nos hicieron libres. Eran los nuestros"


_________________
“No existe ningún signo externo de la cortesía que no tenga un profundo fundamento moral.
La verdadera educación sería la que manifestara al mismo tiempo ese signo y su fundamento.”
(Goethe)
Ver perfil de usuario Enviar mensaje privado
MensajePublicado: Lun Ene 05, 2009 5:06 pm Responder citando
Kenny
Huésped de honor

Registrado: 22 Jul 2008
Mensajes: 1045




Siempre he comentado, después de ver la peli, que Leónidas y sus 300 lucharon no por Esparta, sino por su modo de vida. Porque no se trata de una ciudad ni de un país, si no de la libertad de poder ser uno mismo. Cosa que para el moro es impensable y al parecer para la progresía socialista de zETAp también.



Saludos
Ver perfil de usuario Enviar mensaje privado
MensajePublicado: Jue Ene 08, 2009 9:06 pm Responder citando
Tibabao
Huésped de honor

Registrado: 06 Dic 2008
Mensajes: 2008




Hace unos días vi por decimoséptima vez vez la película de Spencer Tracy y Sidney Poitier "Adivina quién viene esta noche".



No tiene nada que ver con el aborto, pero hubo una secuencia que me recordó este debate.

Sidney escucha a su padre (cartero jubilado) decirle todos los kilómetros recorridos con su maleta de cartero para que él pudiera estudiar, que se ha vuelto loco al pretender casarse con una chica blanca, que en algunos Estados aún es un delito el matrimonio entre personas de distintas razas, que van a enfrentarse con muchos prejuicios y la discriminación de la gente, que no podía cometer esa locura con todos los éxitos profesionales que había conseguido como médico...

El hijo escuchó con paciencia y respeto a su padre, pero después dijo cosas que no por sabidas deben perderse en el limbo de nuestra conciencia. No es literal.

- Padre... eres mi padre y siempre te he querido y te querré, pero si trabajaste tanto por sacar tu familia adelante era tu obligación; si me tuviste tenías la obligación de hacer todo eso por mí. Era tu responsabilidad. ¡Padre...! Sabes el respeto que te tengo, pero hay una diferencia entre tú y yo... tú te consideras un hombre negro... yo sólo un hombre.


Me hizo pensar que aún es posible ser un hombre sin prejuicios, capaz de ver las cosas buenas y malas que hay en el mundo, las haga tu hermano o un desconocido, tu compañero o un adversario, tu socio o tu competidor; que aún es posible imaginar a un ser humano sin etiqueta; y verlo aunque el vientre no sea de cristal y oficialmente no exista.

No mires para otro lado.

http://www.observatoriobioetica.com/videos/aborto.html

_________________
“No existe ningún signo externo de la cortesía que no tenga un profundo fundamento moral.
La verdadera educación sería la que manifestara al mismo tiempo ese signo y su fundamento.”
(Goethe)
Ver perfil de usuario Enviar mensaje privado
MensajePublicado: Vie Ene 09, 2009 11:20 pm Responder citando
Tibabao
Huésped de honor

Registrado: 06 Dic 2008
Mensajes: 2008




CIGUATANEJO



Red cuenta las dificultades de su amigo Andy, un inocente que andaba entre los presos como si lo hiciera por el parque, que arriesgaba su vida por unas cervezas (para sus compañeros), que cambiaba todos sus privilegios por un momento de música (que le gustaba compartir), que no se rendía en su afán de mejorar las condiciones de vida de la cárcel, de traer libros y educación, de hacerles sentir libres, como él se sentía, aunque lo aislaran.

Red, condenado también a cadena perpetua por asesinato, pero en su caso justamente, va resignándose a su suerte de ver pasar los años sin que le concedan la libertad condicional. Consigue cosas para los demás a cambio de cigarrillos, que también le sirven para apostar. Es un hombre que observa y aconseja bien, y cada día admira más a Andy, sobre todo cuando descubre que es de verdad inocente.

Norton es el alcaide, cruel y despiadado con los presos. Presume de conocer la biblia, y sus reglas son "no pronunciar el nombre de Dios en vano" y la disciplina, pero esconde en su interior la avaricia: corrupto con proveedores, concede privilegios a Andy, que, como experto contable, le blanquea el dinero negro.

Cuando llega a la prisión un preso que conoció al verdadero asesino de la mujer de Andy, el alcaide, frío y con total falta de escrúpulos, lo manda eliminar ante el temor de que nuestro héroe pudiera denunciarlo.

El desafortunado preso era un joven rebelde con pinta de Elvis Presley, que quiere estudiar, al que ayuda Andy, convertido en profesor, pero su vida acabaría demasiado pronto. Es el más claro ejemplo de lo difícil que es la reinserción social en una cárcel como la que describe la película.

El funcionario es la mano derecha del alcaide, quien le hace todo el trabajo sucio. Injustos y desproporcionados castigos, palizas salvajes y hasta asesinatos como el del estudiante, forman parte de la disciplina que entienden alcaide y funcionario, que sólo por interés protegen a Andy de las hermanas, los locos de la prisión -maricones a la fuerza, como nos cuenta Red-, aunque después de muchas agresiones e intentos de violación, cuando ven peligrar sus negocios.

Un personaje muy típico de cualquier cárcel es el amigo de Red y Andy, que se hace simpático al espectador, con su elemental manera de comportarse y sus simples y realistas comentarios a sus amigos. Tan prudente, sin embargo no se dio cuenta de lo imprudente que era comunicar al anciano Brooks su libertad...

Y hemos llegado quizá al personaje más interesante de la película, el que más nos puede hacer meditar sobre la adaptación del ser humano a un ambiente determinado: el anciano Brooks se había pasado casi toda su vida encerrado y no quería irse de allí. Aquello era su vida. Echarlo de allí era quitarle su vida, echarle de la vida. Se halló perdido y desorientado y se suicidó. Estaba institucionalizado: formaba parte de aquellos muros. Aquella era su biblioteca, su cárcel. Tenía miedo a la libertad porque su libertad era, tras tantos años, su vida junto a aquel pajarillo y los barrotes de la celda... Para él ya era más normal la vida dentro que fuera, peor lo desconocido: un mundo extraño que había cambiado, donde nadie le esperaba, sin familia, sin amigos, donde no podía sentirse valioso. La nostalgia por donde era alguien, donde vivía de verdad, donde se sentía seguro y era respetado por los demás y por sí mismo no le dejó seguir probando aquella vida nueva, amarga, de mentira, sin sentido. Fuera no era nadie.

Lo que nos lleva a pensar que la reinserción ha de llegar desde dentro. Si no, no es posible. No puede venir de golpe después de estar tanto tiempo apartado de la otra realidad. Es necesario seguir conectado al exterior, con una vida que se parezca algo a la de fuera. Es necesario que la cárcel no sea otro mundo, una vida distinta, sino parte de la misma. Por eso es tan difícil la reinserción, incluso en prisiones modernas como las españolas, donde los funcionarios, asistentes sociales, psicólogos, educadores, médicos, y todo tipo de profesionales intentan cumplir el objetivo del tratamiento penitenciario, que no es otro que la rehabilitación. Sin embargo, y a pesar de las leyes en este sentido, de los jueces de vigilancia que velan por el cumplimiento de las penas privativas de libertad y por los derechos de los internos, la misma sociedad discute y se contradice en los fines de las penas, solidarizándose con el que es privado injustamente de derechos elementales, pero también escandalizándose cuando se producen excarcelaciones aparentemente prematuras que sólo entienden los expertos juristas o familiarizados con la aplicación del reglamento penitenciario.

Actualmente en España hay posibilidad de estudiar dentro de la prisión, los internos reciben visitas de artistas, se programan actividades y espectáculos, excursiones. Cuando se reúnen los requisitos exigidos se alcanza el tercer grado penitenciario, se va sólo a dormir a la prisión, se disfrutan permisos de fin de semana, hasta llegar a la libertad condicional.

Pero las circunstancias seguirán siendo duras mientras exista masificación y no se construyan centros penitenciarios más modernos que ofrezcan a sus habitantes más comodidades... aunque entonces llegamos al debate de si estaría bien que las cárceles fueran como hoteles.

La realidad es que las cárceles, mientras lo sean, serán siempre un lugar donde el invitado deberá ser el primero en esforzarse por compartir los fines de la institución, lo que no ocurre en la mayoría de las casos. Al fin y al cabo ni siquiera los encargados de aplicar las leyes reinsertadoras lo tienen claro, ni los políticos ni la misma sociedad. Tampoco nosotros, simplemente porque es una difícil cuestión.

La reinserción social está ahí para quien la quiera, es lo que quiero decir. Pero no es fácil tomarla, puesto que las circunstancias no son las adecuadas, pues el mundo interno de los presos sólo lo conocen ellos, cuando la puerta se cierra y se quedan solos compartiendo unos pocos metros cuadrados y un retrete, o cuando impera la ley del más fuerte. Ese mundo sólo lo conocen ellos. Los demás sólo asisten como espectadores de un espectáculo grotesco, justo o injusto. Pero la fuerza y la dignidad están en la mente del hombre, al igual que la libertad estaba en la mente de Andy.

Y él supo hacérselo ver a Red, el narrador de la película y su mejor amigo, que hacía buen negocio con las cosas que conseguía para sus compañeros: cigarillos, alcohol, posters de actrices famosas, etc..

Andy, el personaje revolucionario en cuanto que consiguió muchos cambios (positivos) en la prisión, se sentía culpable de la muerte de su mujer porque creía que el abandono al que la sometió, por preocuparse sólo por su trabajo en el banco, la había empujado a los brazos de otro y conducido a la muerte, aunque acabara considerando que había pagado con creces su culpa.

Como le apasionaba la colección de minerales tuvo la disparatada idea de preparar su fuga cavando un túnel desde su celda con un diminuto martillo de gemas que le proporcionó Red. Cada día la tierra que conseguía desprender de la pared la mezclaba con la del patio dejándola caer por debajo de los pantalones mientras paseaba. (Ver "La gran evasión")

La reinserción social en una cárcel dirigida y llevada por corruptos, como la de la película, es imposible porque con los agujeros, las palizas y la ley del más fuerte lo único que se consigue es que los presos tengan miedo y que al salir a la calle y conseguir un puesto de trabajo pidan permiso al encargado hasta para ir al servicio, convertidos ya en autómatas con el condicionamiento reflejo o automatismo de actuar y reaccionar como se ha visto obligado a hacerlo durante tantos años.

Ciguatanejo, pueblo de Nuevo México, el ideal por el que Andy no se resignaba a su suerte, representa el sueño de libertad, el paraíso que todo ser humano idealiza en su mente, y él lo comparte con Red para animarlo a separarse de los muros con los que había empezado a identificarse.

Como Odiseo a Ítaca, Red llega a Ciguatanejo, paradigma de vida sencilla y paradisiaca, donde Andy le está esperando, y se lo encuentra arreglando la barca... el sueño se ha hecho realidad.

_________________
“No existe ningún signo externo de la cortesía que no tenga un profundo fundamento moral.
La verdadera educación sería la que manifestara al mismo tiempo ese signo y su fundamento.”
(Goethe)
Ver perfil de usuario Enviar mensaje privado
MensajePublicado: Mar Ene 13, 2009 8:40 pm Responder citando
Tibabao
Huésped de honor

Registrado: 06 Dic 2008
Mensajes: 2008




"El abuelo"



Breve sinopsis: Don Rodrigo de Arista Potestad, Conde de Albrit, Señor de Jerusa y de Polán, tras regresar de América viejo, casi ciego y arruinado entra en el amargo conocimiento de que una de sus dos nietas -Nelly y Dolly- es ilegítima, no lleva la sangre noble de Albrit. Sus días se acaban y don Rodrigo necesita saber cuál de las dos niñas pertenece a la rama auténtica de su estirpe, pues de ella quiere hacer su herencia moral."

(Fuente: Internet)


¿Por dónde empiezo? Voy a empezar la lectura por el final del periódico, como suelo hacer.

Casi al final de la película, cuando el abuelo descubre que su nieta más querida no lleva su sangre, él la interroga:

- ¿Por qué quieres quedarte conmigo?

- Abuelo, porque me gusta estar contigo.

El Conde de Albrit creía que su nieta ilegítima era la pequeña por su inclinación por la pintura, ya que el amante de su nuera fue pintor. Su sospecha le reconfortaba porque, aunque las dos nietas eran cariñosas, la mayor, por su madurez, se preocupaba más por él, hasta el punto de conseguir que su madre no se la llevara a Madrid con su hermana.

- ¿Y por qué te gusta estar conmigo?

- También me gustaba estar con papá.

La faz de Fernando Fernán Gómez se contrae de maravilloso descubrimiento. Mi corazón también: ¡qué importancia tiene la sangre cuando el amor es verdadero!

El Conde Albrit estaba obsesionado por saber cuál de las dos era su heredera: la sangre de los Albrit... y en ese momento nos damos cuenta Fernando y yo, el Conde y yo, nos damos cuenta todos, de que también se hereda lo espiritual, de que también los sentimientos son parte del ser que se transmite de padres a hijos y de hijos a nietos...

Cuando al final de la película el abuelo le dice a su amigo, el educador bondadoso de sus nietas, que Dolly era tan nieta suya como de él ¡dice gran verdad!, pero no en el sentido de que ninguno de los dos es su abuelo, sino en el de que ambos lo son por la influencia maravillosa que pueden ejercer sobre ella.

…………………………………

Otro capítulo imponente es la defensa que Dolly, la nieta mayor, hace de su abuelo, resignado a ser mal atendido por los criados de su nuera, con los que vive temporalmente.

Los criados son ahora los dueños de la casa, que perteneció en el pasado a la Condesa (la nuera). Sin embargo, la tierra donde se levanta sigue perteneciendo a ésta y, como herederos, a Dolly y Nelly, lo que provoca que la primera, indignada por el trato que están dispensando a su abuelo, reproche a los nuevos propietarios su conducta e ingratitud.

(He localizado la escena galdosiana.)

"... DOLLY.- (Con brioso arranque.) ¿Cómo se entiende? Por esta noche! Por esta y por todas las noches del mundo, mientras nosotras estemos aquí. La casa es tuya, es verdad; pero somos tus amas nosotras, mi hermana y yo: somos tus amas, ¿lo entiendes bien? A excepción de esta huerta, las tierras que cultivas y que tienes en arrendamiento casi de balde, o en administración, nuestras son, nuestras. Somos las herederas de la casa de Laín, y tú, Venancio, y tú, Gregoria, servís a mi abuelo, no por caridad, que caridad está visto que no tenéis, sino porque yo os lo mando, ¿lo entendéis bien?, yo os lo mando... (Repite el concepto con firme autoridad.)

VENANCIO.- La que manda... es...

GREGORIA.- La señora Condesa.

DOLLY.- (Altanera.) Silencio. A disponer la cena... (A GREGORIA.) Tú a la cocina... de cabeza... El Conde de Albrit vive con sus nietas. No nos tenéis de limosna... Cenará aquí, cenaremos los tres aquí, (Da un fuerte golpe en la mesa.) en esta mesa. Dormirá en su aposento, que para eso se lo arreglé yo misma esta tarde. Y si no queréis ir a la cocina, iré yo... Y si habéis descompuesto la alcoba, irá Nell a arreglarla... Pronto, vivo... (A VENANCIO y GREGORIA.) A poner la mesa... Señores, se les convida.

EL ALCALDE.- (Con desvío.) Gracias.

EL CURA.- Pero, chiquilla, tú...

DOLLY.- Yo... Me basto y me sobro. Nieta soy de mi abuelo.

EL CONDE.- (Con inmensa ternura y entusiasmo, abrazándola.) ¡Sí, sí!... ¡Sangre mía, corazón de Albrit!"

……………………………

El Conde de Albrit - "¡Pero qué mentirosos y qué cobardes, Dios mío, con las de veces que os he matado el hambre a todos, porque todos vosotros, y vuestros padres, fuisteis a pedirme trabajo y favores, y todos fuisteis bien atendidos en mi casa, siempre, y a todos os solucioné vuestros problemas, ¡miserables!"

- No le voy a tolerar... que soy el alcalde...

- Tú no eres nadie. ¿Tú? Tú no sabes quién eres. maldito cobista. Tú eres un ser rastrero, y un ladrón. Tú eres el alcalde de esta ciudad porque tiene que haber de todo... -dirigiéndose a todos:- Habéis perdido la memoria y la vergüenza, ¿respeto?, respeto el que debéis a la verdad. No habéis hecho otra cosa que vender vuestras conciencias al mejor postor. Os manifiesto mi desprecio. Quedaos con ese mundo vuestro que no comprendo, donde la mentira, la infamia y la avidez campan a sus anchas... ¡y que os aproveche!... mejor dicho: ¡que se os indigeste!

Habían intentado encerrar en el monasterio al Señor de Jerusa,



DOLLY.- ...Han faltado al respeto que merece el noble desvalido, el anciano, el padre de Jerusa, el que no debiera entrar en estos valles y en este pueblo sin que antes las piedras se levantaran para bendecirle, y hasta los árboles se arrodillaran para adorarle... ¿Por qué queréis privarle de libertad? No padece más locura que el cariño que nos tiene; y si los que se han criado a su sombra le menosprecian o le ultrajan, aquí estamos nosotras, sus nietas, para enseñar a todo el mundo la veneración que se le debe.



EL CONDE.- Sí, sí... ¡Buenos arregladores sois vosotros! ¡Qué amigos me han salido en esta tierra, donde creí haber arrojado a manos llenas simiente de bendiciones!... ¡Pero qué remedio!... No puedo hacer que las piedras se vuelvan amigos.



EL CONDE.- De ningún modo. No me faltará hospitalidad en cualquiera de las casas de labor, o de las cabañas que fueron mías. En Forbes, en Polán y Rocamor, todos mis antiguos colonos están deseando que el viejo Albrit llegue a su puerta, pidiéndoles un pedazo de pan y un albergue humilde. Verdad que en ninguna de estas casas hallaré las comodidades de la Pardina. Pero no me importa; prefiero guarecerme en la última choza de pastores a soportar aquí la estolidez egoísta de estos ingratos. A otra parte con mis huesos. Iré de puerta en puerta, con la esperanza de encontrar un corazón noble, un alma cristiana...



DOLLY.- (Amorosa.) ... Que no se entere nadie. Quiero seguir tu suerte. Si pasas trabajos, yo también... Si vas de puerta en puerta, como dices, también yo... Yo contigo, siempre contigo.

EL CONDE.- (Con intensa emoción.) ¡Señor, qué alegría!... ¡Compensación hermosa de mis infortunios! Todo lo que padecí, quebrantos de fortuna, humillaciones, pérdida de seres queridos, se contrapesa con este inmenso galardón de tu cariño, que Dios me da sin yo merecerlo... (Abrazándola y besándola con efusión.) ¿Pues qué merezco yo, que nada soy, que nada valgo ya?... Dios da la bienaventuranza en esta vida, ya lo veo... a mí me la da. No necesita uno morirse, no, para entrar en el Cielo... (Pausa.)

DOLLY.- En la prosperidad o en la desgracia, abuelito, tu Dolly no te abandonará.

EL CONDE.- (Con majestuosa solemnidad, levantándose.) Y yo, por el nombre de Albrit, por los gloriosos emblemas de mi casa, por todos y cada uno de los varones insignes y de las santas mujeres que de ella salieron, asombro y orgullo de las generaciones; por la conciencia del honor y de la verdad que Dios puso en mi alma, por Dios mismo, juro que antes me harán pedazos que arrancar de mi lado a la que es luz, consuelo y gloria de mi vida.

¡Maravillosa obra!


_________________
“No existe ningún signo externo de la cortesía que no tenga un profundo fundamento moral.
La verdadera educación sería la que manifestara al mismo tiempo ese signo y su fundamento.”
(Goethe)
Ver perfil de usuario Enviar mensaje privado
MensajePublicado: Vie Feb 20, 2009 2:47 pm Responder citando
Tibabao
Huésped de honor

Registrado: 06 Dic 2008
Mensajes: 2008




"CENIZAS DE AMOR"

"¡... no podía escarmentar de hacer el bien y cumplir la justicia verdadera!"

(Unamuno. "Vida de don Quijote y Sancho")

O, lo que es lo mismo, de hacer lo correcto y honorable. ¡Bravo por esas palabras del personaje de Terence Young en "Cenizas de amor"! La próxima vez que la echen me merecerá la pena grabarla para los restos -en la ocasión anterior la borré por parecerme excesivo conservarla por una frase-, tan sólo por esos segundos de película en los que se expresa la filosofía vital, la voluntad de acero, el alma de caballero, la justicia verdadera que persigue nuestro Alonso Quijano para, una vez rescatada de manos enemigas, ofrecérnosla y redimirnos a todos.

http://www.alohacriticon.com/elcriticon/article2991.html


_________________
“No existe ningún signo externo de la cortesía que no tenga un profundo fundamento moral.
La verdadera educación sería la que manifestara al mismo tiempo ese signo y su fundamento.”
(Goethe)
Ver perfil de usuario Enviar mensaje privado
MensajePublicado: Sab Mar 07, 2009 5:50 pm Responder citando
Tibabao
Huésped de honor

Registrado: 06 Dic 2008
Mensajes: 2008




"Bella"


Ver video desde youtube


"Bella", un maravilloso alegato a favor de la vida que estoy seguro todos compartimos (los árboles no nos dejan ver el bosque), puesto que muestra nada más que el interés por salvar vidas y no condenarlas (al decir "condenarlas" me refiero a las vidas de las madres también, porque no se quiere otra cosa que tender la mano a una y otra).


_________________
“No existe ningún signo externo de la cortesía que no tenga un profundo fundamento moral.
La verdadera educación sería la que manifestara al mismo tiempo ese signo y su fundamento.”
(Goethe)
Ver perfil de usuario Enviar mensaje privado
MensajePublicado: Dom Mar 08, 2009 10:16 pm Responder citando
Tibabao
Huésped de honor

Registrado: 06 Dic 2008
Mensajes: 2008





_________________
“No existe ningún signo externo de la cortesía que no tenga un profundo fundamento moral.
La verdadera educación sería la que manifestara al mismo tiempo ese signo y su fundamento.”
(Goethe)
Ver perfil de usuario Enviar mensaje privado
Cine político
Portal » Foros de discusión » Sala de debate político

Puede publicar nuevos temas en este foro
No puede responder a temas en este foro
No puede editar sus mensajes en este foro
No puede borrar sus mensajes en este foro
No puede votar en encuestas en este foro
Todas las horas son GMT + 2 Horas  
Página 1 de 3  
Ir a página 1, 2, 3  Siguiente
  
  
 Publicar nuevo tema  Responder al tema  



Mapa del sitio - Powered by phpBB © 2001-2004 phpBB Group
Designed for Trushkin.net | Themes Database

Crear radio | foros de Literatura & Poesía | | soporte foros | Contactar | Denunciar un abuso | FAQ | Foro ejemplo